sábado, 16 de noviembre de 2013

La Química del Amor y la Técnica para no enamorarse

Luego de haber pasado por un periodo muy doloroso y complejo después de mis últimas relaciones decidí investigar sobre el descontrol que nos produce el amor. Estudié sobre la química y comprendí, finalmente, que el amor no es más que una trampa química de la naturaleza para lograr su fin supremo: lograr la supervivencia de la especie

Luego de mucho estudiar comprendí que el efecto del amor es muy parecido al de las drogas con tres etapas claras:

- El descubrimiento: Etapa en la cuál substancias como la oxitocina y la dopamina actuan para generar esa sensación de que "te mueres por la persona" y actúes de una manera descontrolada e ilógica realizando acciones que luego hacen que recapacites pensando "soy un idiota ¿cómo pude hacer eso?". En el enamoramiento la dopamina aumenta siete mil veces su cantidad y la fenilananina te producen entusiasmo por la vida y la oxitocina hace que la razón y la lógica no funcionen y claro, te vuelves un o una idiota

-El establecimiento de lo cotidiano: Luego viene una etapa donde la endorfina y la finilananina toman el mando y comienza una etapa mucho más calmada donde comienzas a ver de forma más pragmática la relación. Menos pasión y más estabilidad sobre todo. Esta es una etapa donde muchas veces las parejas comienzan a notar ciertos defectos que antes no habían. 

-Y fueron felices para siempre: Finalmente la epinefrina realiza su trabajo ya que estimula la realización de metas a largo plazo y las parejas se vuelven algo más estables.

Por supuesto todo se destruye cuando esas substancias desaparecen. 

Con todo ese conocimiento logré demostrarme que el amor no es más que una trampa química y es ahí donde me dije: "no soy un animal, soy un ser superior con intelecto y gracias a eso no me va a volver a pasar esto del enamoramiento, soy un ser superior y con una inteligencia mayor que el promedio, puedo vencer cualquier adicción".

Es así que comencé durante más de un año mi labor. Estudié de cuatro libros y varios artículo de internet y aprendí a "canalizar", "meditar" a hacer un "ejercicio de objetividad" y vencí al amor. En cuanto sentía que alguna de estas substancias aumentaba las señales eran claras y tenía las herramientas para controlarlas. Cuando me sentí preparado creé mi método: "Vencer al amor con el intelecto" que puede llegar a ser un éxito y que comienza diciendo:

"Soy conciente de que son los químicos, soy un ser pensante y no un animal. No puedo detener los químicos pero puedo controlar mis acciones"

Este método realmente funciona y elimina cualquier sufrimiento amoroso. Es tan simple y firme como tratar al amor como lo que es: "una adicción sin sentido". Así, comencé a escribir lo que sería un libro, una guía para nunca más sufrir de amor. Y vencer al amor con el intelecto es lo más poderoso que se puede hacer, me convierte en un ser superior. 

Es por eso que anoche cuando la vi a mi lado estaba en paz. 

"Soy conciente de que son los químicos, soy un ser pensante y no un animal...", en ese momento ella me hizo una broma y sonrió y yo me reí con ella y la puta dopamina se disparó y sentí el efecto y la maldita felinanina no se quedó en su sitio y quería llevármela a taparnos con una frasada de polar a ver películas en invierno hasta que nuestra hija nos obligue a levantarnos a darle de comer porque se tiene que ir al colegio mientras yo te amaba por ser una mamá buena y graciosa. 

Como toda adicción comprendí que solamente era una subida, luego de más de un año, de hormonas y substancias tóxicas que yo no había decidido ingerir. Razoné que el que estuvieras a mi lado era como el efecto de "hornearse" de la marihuana. Solamente tenía que respirar aire puro y por eso dejé de hablarte y cambié de interlocutor. Todo estaba en control y respirar ayuda a bajar los golpes químicos en el cerebro pues oxigena. Del capítulo tres de mi libro comencé a usar la técnica de la oxigenación y la meditación y sabía que lo podría controlar.

No entiendo en que puto momento te tuve que mirar a los ojos y se te ocurrió reirte y tocarme el brazo lo que hizo que el oxígeno se fuera a alimentar algún órgano que no necesitaba en ese momento. Me di cuenta que nuevamente estaba lleno de tóxinas cuando no podía dejar de imaginarte en mi cama hasta el martes que es cuando te permitiría retornar a tu vida cotidiana mientras yo, posiblemente en ese momento desempleado, me preguntara qué iba a pasar ahora que había faltado cuatro días al trabajo. 

El punto estaba aún en el equilibrio del retorno. El control era necesario por lo que el siguiente tip de emergencia era retirarse. Es por ello que me levanté de la mesa dejando mi alma sentada a tu lado y llevé un cascarón vacío lejos de tu tóxica presencia. Los químicos no bajan ni con las mierda del oxígeno, ni con la puta meditación, ni con las tres cervezas que me tomé hablando de ti a un amigo que me escuchaba pacientemente. La frase se había convertido símplemente en:

"Soy conciente de que soy un idiota. No soy conciente de nada más"



Cuando me di cuenta de que te había mencionado durante toda la noche observé que mi libro se había acabado y no tenía más páginas de donde sacar algo para que me ayude. 

Y cuando hoy me levanté con el alma congelada en la madrugada anterior que es cuando te vi me di cuenta de que los químicos no habían bajado nada. Y cuando me encontré en el almuerzo decido a borrar el maldito libro que no sirve para ni un carajo caí en la cuenta que no podía hacer mucho por evitar todo esto. Luego de borrarlo me puse a pensar en todas las personas a las que les explicaba todo el proceso de mi investigación y como me miraban admiradas y que ahora pensarían que solamente soy un idiota. 

Te odio porque te tomó media hora solamente de estar presente en un lugar cerca a mi para destruir una investigación de más de un año y te tomó una sonrisa hacer que toda mi técnica demostrara que no sirve para un carajo. No puedo dejar de estar furioso de no ser intelectualmente superior pues con todas mis horas de lectura y comprensión del proceso del amor no fui capaz de encontrar un forma de evadirte y que todo lo que había escrito era totalmente inutil porque tú ni siquiera lees. Con dos líneas ya estás aburrida y tampoco te puedo explicar todo esto de la química del amor pues solamente me mirarías confundida y me hablarías de otra cosa sonriendo y yo solamente te seguiría. Si no te puedo explicar todo esto y tampoco lo lees entonces me destruyes la técnica a mi porque solamente vas a sonreír y mirarme y ya no interesa si entiendo los químicos que me están reventando el puto cerebro. 

Y que me perdone tu novio y tus amantes pero hoy soy el que más está pensando en ti sin que tenga ninguna lógica y ahora estoy portándome como un adicto cualquiera que es una animal irracional y no puede controlar nada. Es por eso que solamente me queda ir al espejo en este momento y comenzar:

"Soy conciente de que son los químicos, soy un ser pensante y no un animal. No puedo detener los químicos pero puedo controlar mis acciones"

sábado, 28 de julio de 2012

Debo ser una persona horrible - Hay cosas que no acaban

Conocí a una chica en un bar. Yo conversaba con un conocido y ella era amiga de él. Una chica como cualquier otra acompañada de su amigo, novio, alguien con quien se besaba en todo caso. Este conocido era amigo de la pareja y trabaja con mi ex.

Todo era muy divertido y hasta una situación simpática. Ella sonreía amistosamente e intercambiábamos opiniones ya ni recuerdo de qué. De pronto el conocido se acercó y le dijo :"El es Daniel, el ex de Camaia". Yo sonreí pues pensé que eso iba a hacernos entrar un poco más en confianza en la conversación. Pasaría de ser un desconocido a ser alguien con más vínculos aún.

Confiado en eso le sonreí y le dije "así es". Su respuesta fue brutal. "¿Tú eres?" dijo casi con asco. Yo la miré un poco desconcertado. "Entonces me llegas al pincho" agregó agresivamente. Yo estaba todavía intrigado y con la sonrisa congelada. No solamente no la conocía si no que, además, ella tampoco me conocía a mi tampoco. Yo me quedé mirándola sin entender la razón de su agresividad gratuita hasta que ella agregó "Mira, yo trabajo con ella y es insoportable en el trabajo pero es buena gente y me ha contado que tú..." a partir de ese punto comencé a escuchar acusaciones de todo calibre. Hasta que no la apoyaba laboralmente adicional a toda la lista de quejas que ya he escuchado tantas veces.

Intenté pensar en algo qué responder. Mientras ella pasó por toda la recatafila de acusaciones, yo recorría con mi mente respuestas que podría dar. Desde contarle cosas malas de ella hasta defenderme diciendo que ahora ella trabaja ahí porque yo se lo recomendé y hasta peleamos por eso. Yo la creía la mujer más capaz que conocía y por eso estaba seguro de que sería exitosa. Lamentablemente, mientras escuchaba las duras palabras de esta amiga: "tú no hacías nada y... " mi mente viajó esos momentos donde ella cariñosamente me llamaba "cosi", los momentos en que nos emocionaba cocinar y hacer chorizitos con queso en la plancha y comerlos en fondue, cuando veíamos Heroes juntos. Recordaba los momentos buenos y no entendía porqué, cuatro años después de separarnos, esta persona a la que no conocía me odiaba por cosas que ella le había contado. Es raro que un desconocido te odie de esa manera.  

Me quedaron dos sensaciones cuando terminó de hablar. La primera era que, una vez más, no tenía nada malo que decir de ella. "Todo lo que ella te dice es totalmente verdad y, no es antipática, yo he trabajado con ella". Creo que mi respuesta la desconcertó un poco ya que insistió con que si era antipática. La otra sensación que me quedó es que realmente debo ser una persona horrible. Casi todo lo que recuerdo de ella y comparto son cosas buenas, su inteligencia, su capacidad de diseñar. Todo lo que ella recuerda de mi y cuenta a personas que no conozco son cosas malas y que posiblemente son ciertas pero entonces no comprendo por qué se casó con alguien tan horrible como el que le describe a todos. Realmente debo ser una persona horrible. Descubrir eso en medio de un ambiente de juerga es horrible. Hace muchos años no sentía el impulso de llorar. Pero los hombres no lloran así que me pedí otra cerveza. La pareja se fue a bailar. Algo murió dentro de mi.

jueves, 24 de mayo de 2012

La gran despedida


Al fin todas las puertas se cerraron. Las historias se diluyeron como suele ocurrir con el verano a la llegada de la primera lluvia, por más que salga el sol nuevamente, ya no es verano. Felizmente pude salir antes de tener que seguir siendo una línea emocional paralela y ser tratado como el gato que se fue de casa demasiado tiempo. Luego de años me provoca un cigarro que no voy a tener.

Algunas cosas buenas que puedo rescatar es que todavía hubieron momentos donde volví a ser el adolescente impetuoso capaz de comprar un arreglo de flores a las seis de la mañana y correr a comprar las gorritas que te gustaron y plantarme en la puerta de tu casa para dártelas y verte, aún teniendo yo treinta y ocho años encima . El adolescente capaz de manejar como un loco por la carretera sur para llegar a ver una obra de teatro. Todavía puedo tratar de hacer que la tierra gire al revés por una persona. Lástima que no gire al revés.

También me quedo con lo malo. Ahora me doy cuenta de que la visión que tenía de las mujeres era, por decir lo menos, infantil. Las veía como seres puros incapaces de mentir o engañar cuando estaban enamoradas. Con el tiempo he descubierto que son capaces de mentir como nadie y engañar con astucia. Si lo hacen o no depende de las circunstancias y claro, no todas lo hacen en la misma medida. He visto como me mienten y cómo llevan las cosas a cierto límite entre la media verdad y la mentira. En mi estupidez siempre pensé que eso solamente lo hacían las mujeres que catalogamos como perras. Ahora aprendí que eso no las hace malas, ni buenas, ni las estereotipa con un “todas las mujeres”, simplemente las hace humanas, con sus miedos, con sus emociones, con sus ganas de que las quieran y de mirar a ver si otro las quiere más o mejor sin perder a quien ya las quiere.

Alguna vez le contaba a una amiga que no entendía a mi novia pues yo le había sido fiel como un perro, jamás le había mentido y durante todo el tiempo que estuvimos juntos había sido un muro de virtudes. Ella me miró casi con lástima y me dijo “¿y quien te ha dicho que es lo que ella quiere?” y luego procedió a explicarme que si bien todo el tema de la verdad y la fidelidad era una parte lo que quieren en realidad las mujeres es ser tratadas como princesas, como lo más importante en el mundo para ti y que aún así no había nada seguro, había que arriesgarse a ser dañado. “¿De qué sirve ser fiel y veráz siempre si ella no se siente amada?” a mis treintas sentí que había perdido todo mi tiempo.

A partir de ahí, y lo que más pena me da, es que me desdibujé yo mismo. Aprendí a mentir, aprendí a ocultar, aprendí a ser infiel y murió la parte que más me gustaba de mi. Era ese hombre ideal que podía contra el mundo por amor. Pero descubrí que ese mundo Disney no existía. Lo pude ver en todos lados. Chicos que eran considerados “caballeros” por todos que se iban al sauna (con prostitutas para aclarar) o que se “levantaban” a una ex mientras su novia le mandaba “te quiero” durante su viaje. Novias que borraban los mensajes de chicos que las afanaban y a quienes les respondían mientras el novio compraba una pizza para comer juntos. Pude saber de novias que tenían sexo, con un amigo, con el anillo de compromiso del novio puesto. Pude leer cartas de, aparentemente abnegados novios, enviadas a sus amantes asegurando, ya ni siquiera que dejarían a la novia por ellas, si no simplemente que se encontrarían en un hostal a cierta hora. Pude bailar el Danubio Azul para luego leer que ella pensaba en otro mientras yo bailaba. Creo que lo he visto todo, o casi todo.

Me hubiera gustado ser ese idiota que se aparece en la puerta de tu casa con un ramo de rosas, un dulce traído del extranjero y un poema para ti mientras tú me respondes que “no” en un correo electrónico. Me hubiera gustado ser ese mejor amigo que te cuida y que de a pocos se va enamorando de ti. Me hubiera gustado ser ese hombre viejo que podía plantarse frente a quién fuera para decirle al mundo que te amaba y que no me interesaban las consecuencias. Me hubiera gustado ser ese hombre que te dijera “deja a ese idiota, yo te voy a ser fiel hasta la muerte sin cuestionarme por qué”. Me hubiera gustado ser ese hombre que te saque de los vicios sin sentido y te prepare para ser madre. Tantos hombres que me hubiera gustado ser y al final no fui ninguno.

Queda, como las cenizas de un tronco quemado, este ser sin alma que siente que ya no es capaz de amar y que prefiere arrancarte de raíz y arrancarse de raíz. Y en ese mundo no quiero estar. Ahora, desdibujado y corrupto me asemejo más a los villanos de las historias de amor y no a los héroes. Supongo que es lo que llaman crecer, ver que el mundo no es como lo sueñas si no es peor de lo que crees. Tal vez es por eso que los villanos son viejos y corruptos y los protagonistas son jóvenes y de alguna manera puros.

Tantos hombres que hubiera querido ser y no fui ninguno. Es por eso que con este escrito cierro este blog. Esperaba la señal del final y esa al fin ha llegado. Tampoco quiero ser ese hombre que solamente escribe por dolor y que se va para siempre de tu vida y es, en realidad, el único que puedo ser.

Y si, claro... este es el final

domingo, 20 de mayo de 2012

La Gran Celebración

Cuando vi los comentarios busqué en mi memoria emocional y, efectivamente, no hay cosas que me haga más daño. Alguna vez me han comentado que es normal y que no lo tome personal pero no hay nada que me haga más daño que: La gran celebración.

Una de las cosas que siempre ha pasado con mis relaciones destruidas, y de esto pueden dar fe los que me han escuchado, es que puedo lloriquear sobre las cosas malas y quejarme incluso de malas conductas de ella, pero inmediatamente viene un "pero en realidad lo que pasa es que...." y puedo pasarme horas hablando de lo maravillosa que era y de cómo la extraño. Cuando ya aburro me dicen siempre "pero vuelve con ella, pues" (o sea cambia de tema que aburres).

Van dos relaciones en las que puedo ver cómo ellas ponen algún comentario en su facebook sobre el fin de la relación. Algo como por ejemplo "Ahora estoy más tranquila" o "Realmente feliz" o tal vez algo como "Miro hacia adelante sin mirar atrás" y en ese momento aparecen 400 "me gusta" y comentarios como "muy bien", "siempre para adelante", "bien amiga, así estás mejor". Simplemente veo todo eso y realmente me hace mucho daño. Siento que todas esas personas que me saludaban y me hablaban como un amigo o por lo menos como un conocido amistoso, ahora celebran que esté lejos de ella. Miro siempre con pena pensado "debo ser realmente una persona muy mala para que todas estas personas celebren mi desaparición" y es muy raro porque cuando me ven me saludan amistosamente. Lamentablemente yo no puedo falsear lo que siento y siempre se me nota incómodo, prefiero evitarlos pues su presencia me lleva a ese momento y a ese comentario que realmente se me marca.

Supongo que soy muy malo para la diplomacia pues no llego a entender lo que pasa en ese momento por la mente de todas esas personas. Asumo que está claro que para todo ese universo yo soy un ser nocivo y dañino. Cuando eso pasa siempre me siento en mi cuarto a mirar las cartas, fotos y demás recuerdos y no comprendo cómo este ser malvado y dañino podía generar tantas muestras de afecto.

Para no victimizarme le doy la razón y pienso que debo ser una persona de esas horribles que todos quieren que deje a su amiga, hija o prima en paz. No me ha pasado que alguien le diga "oye, qué pena, tan buena persona que era", siempre es una celebración del nuevo estado de soltería. Por supuesto que nunca falta el par de hienas que ven carne recién masticada y fácil de comer que ponen algún comentario que intenta ser ingenioso pero, por una locación incorrecta de la sangre en ese momento, escriben cualquier frase sacada de una tarjeta de Wong, de las de 5 soles. "Cualquier cosa que necesites cuanta conmigo" o un "fuerza, todo va a salir ok" o simplemente el diminutivo de su nombre acompañado de algo como "adelante flaca".

Supongo que es necesario para las personas reforzar la muerte de la relación aunque me queda la duda de si es necesario orinar sobre el cadáver para mostrar su apoyo. Me quedo con los buenos recuerdos y trato de inventar que al menos en algunos momentos fui bueno, aunque no puedo negar que me asusta que al final todo lo que pensé de niño ser de adulto como novio de alguien sea realmente todo lo contrario. Y es que los niños celebran cuando el príncipe se junta con la princesa y no que se vaya lejos para no volver mas. Un segundo, ¿no es cuando desaparece el villano que los niños aplauden?, creo que ahora todo está un poco más claro.






lunes, 14 de mayo de 2012

Desmontando tu templo

La siguiente relación luego de mi divorcio se rompió en mil pedazos. Como un vaso de vidrio que se cae al piso una y otra vez, lo intentamos pegar pero hizo agua por todos lados hasta quedar inservible. Hoy descubro que la soledad es la ausencia de alguien específico y no simplemente estar solo.

Miro alrededor y veo que mi cuarto está lleno de ti. Cada elemento me hace recordar momentos de nosotros, lo terrible es que todos son momentos nostálgicos o situaciones que terminaban en algo horrible como una pelea. Hasta ahora me atormenta la imagen de verte llorar. Finalmente decido que ha llegado el día de desmontar tu templo. Siempre me han dicho que no cierro puertas y me quedo como tratando de conservar algo del pasado y sospecho que hay algo de cierto en eso al mirar que cada cosa en mi cuarto eres tú a pesar de que hace mucho no estás.

Miro con el pensamiento ausente una foto de nosotros y veo que está firmemente pegada a la pared, no llego a recordar el pretexto de esta vez pero me encuentro en mi computadora escribiendo esto sin haber desmontado nada. Me prometo hacerlo en la tarde mientras me dedico durante el día a desmontar tu templo de mi corazón para poder desmontar el que tengo en mi cuarto. Llega a mi mente el ruido de un dinosaurio que dice que alguna vez me quiso.


Y al fin esta canción tuvo sentido.


domingo, 13 de mayo de 2012

De volver a sentir

Dentro de las dudas que me atormentaron mucho fue si volvería a sentir algo por alguien luego de una experiencia tan fuerte. La vida me dio una noticia buena y una mala como en los chistes para niños. La buena noticia es que sí, uno vuelve a querer, uno se vuelve a enamorar y vuelve a sentir que puede hacer que la tierra se detenga si ella lo pide. La mala noticia es que todos los traumas y problemas de tu relación anterior los arrastras y te llevan a destruir esta nueva relación casi invariablemente.

Aquí el camino es difuso y con muchas intersecciones. Supongo que las experiencias son muy diferentes para cada quién. En mi camino me encontré con la imposibilidad de creer que dos personas pueden formar una pareja estable y sin problemas serios. Esto me lleva a ser más destructivo que constructivo con el pensamiento "igual se va a destruir, mejor lo rompo de una vez". ¿Hasta dónde puede llevarnos esto en la relación? pues hasta convertirse uno en su peor enemigo sin necesitar amenazas externas y eso es todo.

La constante es preguntarse ¿a dónde puede llevarme una relación de ese tipo?, es complejo decirlo. Uno ya no es el mismo, ya no confía ni en uno mismo, ya no entrega todo y la constante de "esto se va a ir al carajo igual" queda estática sobre nuestras cabezas como una guillotina permanente. En mi caso las historias comienzan a hacerme sospechar que no hay cura. Escuchaba a un grupo de amigos comentar de sus esposas, sus hijos y sus amantes y en realidad me daba cuenta de que quien realmente no encaja soy yo.

Tal vez podría contar mucho al respecto pero se me aparecen sus ojos en mi recuerdo y ya no me queda mente para seguir escribiendo. Lo único bueno es que sí pude amar nuevamente, lo malo es que ha sido como morir un poco más.

Y justo me muestran un video que me hace recordarte.


sábado, 5 de mayo de 2012

Reencuentros

Se me acerca un no tan conocido y no tan común y me habla de su pasado y de como todos lo odian por culpa de su ex novia que a la sazón y para que se entienda, debo especificar que es mi amiga.  Me cuenta su amarga experiencia y de cómo ella resulta ser una chica maravillosa e increíble mezclada con una maldita destructora de hombres que lo llevó a la locura. Y de hecho debe ser cierto, pues luego de mucho tiempo me conversa de ella y de lo que pasó. Yo lo escucho con paciencia mientras me cuenta con cuantos hombres casi pelea por ella y de cómo ella sale en fotos con un amigo de él considerado ahora traidor por hacerse amigo de la ex. Temo me tomen fotos para no perder a mi amiga en ese momento. Finalmente concluye en que todo el grupo lo odia injustamente por culpa de ella. Le sorprende que lo salude como a un amigo. Es que en realidad a mi no me han incluido en el grupo que te repudia, asumo.

Pasado unos momentos, ya en su locura, mientras jura que la ha olvidado y que era maravillosa y maldita y me pide que lo lleve a casa de ella. Me reta a que lo haga pasar la puerta y que él se encarga del resto. En ese instante las palabras olvido y obsesión toman nuevos significados en mi mente. Aparentemente, ante mi negativa bajo pretexto de ser las tres de la mañana, se pone frenético. En realidad la hora no era importante pero no puedo subir a un taxi tanta locura, obsesión, dolor, alcohol y un ex novio. Simplemente no entran en un solo taxi. En su frenesí me increpa "¿y tú?, ahí está tu ex", "lo sé" replico, y pasa a recitarme lo mal esposo que fui con ella.

Luego me menciona que él no la conoce mucho lo que me deja claro que esa historia se ha vuelto una leyenda como La Iliada. Por un momento creo que ha sido poseído por la mente de mi ex esposa pues comienza a recitar todos los reclamos que ella me haría como una letanía destructora. Mientras la veo a ella sonreír feliz con sus amigos y danzar entre ellos entre risas y abrazos, la letanía de acusaciones continúan y me aplasta y todas las heridas se me abren a la vez, lo dejo hablar e irse en una verborrea de lo mala persona que soy como pareja y lo miserable que fui con ella y como ella solamente, víctima de todo, se defendió.

En ese instante, con el dolor por un lado, la presencia de ella al frente y la letanía permanente de este no tan conocido hablándome, me di cuenta que, al estar ella del otro lado de la barra del bar estoy dentro de una canción de Sabina con todas sus metáforas juntas.

Termina la letanía esperando una respuesta y en mi mente estaban diez mil argumentos a favor mío pero en ese momento solamente sale una sonrisa. Mientas la veo reír tan feliz a ella y sintiéndome herido de muerte volteo y le digo:

-"Es verdad, soy un maldito, pero ¿sabes por qué soy un maldito? porque ella necesita que lo sea. Ella necesita que yo sea un maldito. Si no soy ese maldito no podría rehacerse. Soy un maldito porque ella necesita a ese maldito y necesita que todos me sepan maldito para que ella pueda liberarse, para que ella pueda explicar el fracaso, para que ella pueda renacer, ¿ves la sonrisa que lleva ahora? esa sonrisa está ahí porque yo fui ese maldito y no tengo absolutamente nada que reprocharle a ella o decir de ella".

Ahora que lo cuento no sé si fue muy ególatra de mi parte pensar eso pero era lo que sentía en ese momento.

El me miró sorprendido y un poco confundido. Supongo esperaba una especie de contra ataque. Pero en realidad no sé si la presencia de ella o su felicidad causaban que no tenga nada que decir al respecto y así maldito me tomé otra cerveza.

Sentado en una barra, al ver el fondo del vaso, todo el pasado se escapó de la espuma y se convirtió en ella, y la tengo al frente sonriendo y preguntando "¿y tú, cómo estás?". Trato de recordar todo lo terrible, todo lo malo, todo el resentimiento, todas las heridas abiertas hace un minuto pero solamente me sale una sonrisa y un "bien, bien, tranquilo, ¿y tu?".

Conversamos por mucho tiempo y relatamos nuestras vidas enteras sin tocar partes de relaciones. Comentamos del trabajo, de los gatos, de las madres. Comentamos de la vida y de las coincidencias, de los amigos retornados, de los perdidos, de los conocidos. Ella no se da cuenta pero me cuenta de lo que alguna vez fue mi hogar y yo me lleno de recuerdos y de gatos, de jardines, de mesas, de sillones de salas donde alguna vez dormí, del foco del jardín que siempre quise cambiar pero que sigue ahí. Terminamos sonriendo, con un abrazo y un "nos vemos". Yo cargo de nuevo toda mi casa y vuelvo a hacer la ruta desde Barranco hasta San Isidro, una vez más solo, pero ya sin dudas ni miedos, la luz del amanecer llega, Sabina deja de cantar y comienza a componer.